El Arquitecto le cuenta a Neo que el Oráculo es tan sólo un programa
psicológico. Si hay un destino es únicamente el diseñado por el
Arquitecto, es decir, aunque el Oráculo quiera ayudar a Neo, debe
enviarle a hablar con él. Todos los Elegidos anteriores lo han hecho, es
la única manera de intentar acabar con la guerra. Por tanto, no hay
destino, pero sí manipulación. Las máquinas controlan a los terroristas
de Matrix, consienten su existencia como un mal necesario. Neo acepta
que las profecías eran un invento benévolo. Pero no todo está perdido,
sigue siendo libre, pues elige la puerta que nadie antes tomó, ante la
mirada desolada del Creador de Matrix.
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