Somos viajeros incansables, venimos y nos vamos de contínuo, así es. Este cuerpo que tanto nos desvela y desespera, ya lo hemos perdido,
desde el mismo momento en que nacemos, estamos empezando a morir. Cada
respiración que es fuente de vida, nos acerca simultáneamente a la
partida. Como dijo Krishna en el Bhagavad Gita: “El nacimiento implica
muerte”. Esto es para entender que vivir y morir son dos caras de una
misma moneda, una convive con la otra, y demuestra la irrealidad de esta
telenovela perfecta, tan perfecta, que parece la única y verdadera.
Como decía la Madre Teresa: “La gran mayoría de la gente se muere sin haber
vivido nunca”. Confundimos vivir, con sobrevivir. Muchos nacen, pocos
viven. Creemos que cumplir funciones biológicas y ganarse la vida,
significa tener una vida. Sólo tienen miedo a morir los que no vivieron su propia vida…
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