"La economía de la información" por José Manuel Martín Medem, periodista treinta años en RTVE y corresponsal en México, Colombia y Cuba. Encuentros "EconomíaSol" parque del Retiro, Madrid.
La información es el combustible social que, convertido en conocimiento, puede transformar la resignación en insumisión.
Durante
la transición se aplicó en España lo que precisamente desde 1975
recomendaba la Comisión Trilateral: restringir el acceso a la
información y a los medios para que la participación no provoque excesos
de democracia. Así es la política de control de los grandes medios de
comunicación aliados con la mayoría de los gobiernos en casi todo el
mundo.
Con el desarrollo de la educación y de la tecnología era
posible formar audiencias con capacidad crítica, democratizar el acceso a
los medios y fortalecer el servicio público. El gran poder político y
económico impuso todo lo contrario: el analfabetismo funcional de los
consumidores de información, las grandes empresas de comunicación en las
que (como en casi todas) no penetra la democracia, el servicio público
desprestigiado y las iniciativas sociales bloqueadas.
Con los
periódicos había que enseñar a leer. Con la radio se podía conducir a
los analfabetos. Con la televisión, la fascinación de la imagen lo
convierte todo en entretenimiento. Y con Internet, ¿por fin la libertad?
Como si fuera posible informarse en una cascada de ruidos, sin el
imprescindible proceso de selección, resumen y elaboración. Nunca el
ciudadano ha tenido más tecnología a su disposición, pero poco ha
mejorado el conocimiento del consumidor.
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