"Hay que entrenar la mente, disciplinarla para que haga algo a lo que no
está acostumbrada. Una mente libre de juicios, una mente que sabe que
nunca para y que no deja de fabricar nuestras vidas. Una mente que
domina la empatía, que sabe como unirse a los demás, una mente dispuesta
a no escuchar la voz del faraón y a empezar a oír la Voz del Espíritu
Santo. Esta Voz que no ordena, porque no es arrogante; es como un
susurro que nos alienta a despertar, nos invita a salir del ciclo de la
creencia del sufrimiento, en la enfermedad, en los problemas, en las
injusticias." Enric Corbera.
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