Conferencia de Bernard Rouch en La Casa del Tibet, Barcelona, el 3/7/14, sobre las terapias egipcio-esenias.
Cuando
el terapeuta egipcio recibía a un paciente, lo primero que le
acostumbraba a preguntar era: ¿Contra quién o contra qué estas en
guerra?
Ya en tiempos de Akenatón, era evidente que la enfermedad
escondía un conflicto interno. Cada lucha esconde una división en
nosotros que acaba concretizándose.Esto sucedía hace 3.500 años y
actualmente continúa pasando, y aún más, ya que vivimos una vida, que no
nos economiza ni tensiones, ni estrés. A menudo nos sentimos culpables
porque hubiésemos tenido que..., o porque había que.... Así, acabamos
teniendo miedo a nuestras propias reacciones, a nuestra manera de hacer,
es decir, a nosotros mismos. Y de manera dañina, enfrentamos estos
conflictos externos hacia nosotros.
Esta enorme exigencia, nos hace
perder la alegría y las ganas de vivir, que son el motor de nuestra
salud. En consecuencia, ¿esta actitud es el reflejo de una falta de amor
hacia nosotros mismos? ¿Tenemos tendencia a proyectar al exterior una
necesidad interior?.La práctica de antiguas terapias, enseñaba a
encontrar el equilibrio de nuestro ser. Se aplicaban para pacificar la
relación con nosotros mismos y con los demás, que son nuestro propio
reflejo. Ya en aquella época, la influencia de los pensamientos sobre
nuestras células era una evidencia.
www.terapie.org
No hay comentarios:
Publicar un comentario